Artistas:

 


Jorge Piccini

Agosto 2019

Jorge Piccini nació en Basavilbaso Entre Ríos en 1974. Luego de vivir 20 años en Santa Fe desde el 2002 vive y trabaja en la ciudad de San Carlos de Bariloche, Patagonia Argentina. Licenciado en diseño y fotógrafo, docente en el área de Diseño Gráfico en nivel medio y terciario. Simultáneamente director, edición y contenidos de la Revista de Fotografía latinoamericana Bex. Es editor de los siguientes libros: “Ella también” (autorretratos de fotógrafas), “Charlas con fotógrafos latinoamericanos”, “Historia de una foto”, “Ese instante que no se olvida”, “Mensajes al poblador rural” y “Reforma” (en coedición con Liliana Contrera). Ha expuesto, realizado ensayos, dictando charlas y talleres en Argentina, Chile y Ecuador.
Su pasión por los libros lo llevó a dedicarse de lleno a la edición y diseño de libros de fotografía, a la divulgación y realización de proyectos relacionados a la fotografía latinoamericana.

Ensayo: Antes de los aplausos:
En un preludio casi imperceptible, el destino convoca a reír. En una escena que aparenta espontánea; la magia, el encanto, la fantasía y la inocencia, pergeñan de antemano para hacer brillar pupilas y estirar comisuras. Nadie posa para la foto, y sin embargo el retrato del después, sabemos sabrá perfecto.
El maquillaje adecuado, el espejo, la vara.
El sombrero, la nariz de payaso, las plumas, los pies de arlequín.
Accesorios, que revisten el espíritu de un espectáculo que tiene la noble misión de hacernos reír. Son los protagonistas de la colorida carpa: el payaso, el malabarista, el mago, el trapecista, los enanos, los animales que desde la historia acompañan.
Dueños de aplausos, de gritos, silbidos, palmas, anhelos y nostalgias, que se salen de los límites del tiempo, para perseguirnos alguna vez entre añorados recuerdos. ¿Y quienes son cuando no hay escenario? ¿Acaso personajes eternos? ¿Idolos que no se equivocan? ¿Interpretes perfectos?
Son hombres y mujeres finitos, que sienten, aman, odian y trascienden en nuestra misma rutina. Almas revoltosas que dejan sus tropiezos, dolores y cansancios; en el afán de contagiar alegría, de despertar sueños, de cocinar ganas, y de emprender vuelo.
Y en esa antesala, donde la realidad es excepcional al guión, es que los artistas se preparan con vida, con trajes, oficio, tradición y vocación.
Expectante entre el murmuro y la ansiedad, aguarda el público. Ese mismo que del otro lado, más acá o más allá de la función, recordará: Había una vez, un circo...
Texto: Marcela Psonkevich.

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Mensajes al poblador rural:
El “Mensajero al Poblador Rural” es un espacio radial que se emite por frecuencias AM de la Patagonia como LU 20, LU17, LRA 30, LU 4, LRA9, Radio Nacional Esquel y otras, seis veces al día desde hace más de setenta años. Constituye el más importante (y en muchos casos el único) nexo comunicacional de los habitantes de la zona rural patagónica con las ciudades y entre sí. En muchos casos es uno de los soportes imprescindibles de quienes habitan este extenso territorio. Se trata de verdaderas “cartas radiales”.
La pérdida y el hallazgo de animales, la solidaridad, el motivo del viaje, la distancia de un pueblo a otro, las inclemencias climáticas, las sombras del atardecer y los vínculos familiares y sociales que se tejen en la inmaterialidad de un mensaje de radio reflejan la textura de la inmensidad patagónica y de quienes la habitan.
Los que nacimos y crecimos allí sabemos de qué se trata. Sea quien fuere el oyente, es difícil no prestar atención a la voz del locutor cuando anuncia esos micro-relatos tan llenos de ruralidad y, al mismo tiempo, desde el oído urbano, tan llenos de poesía. Se trata de relatos fragmentados que se entretejen develando un mundo visible – audible detrás de ese vacío silencioso que se prefigura como desierto, sin un camino establecido para recorrerlos y ni siquiera un principio o fin.
Las fotos de Jorge Piccini recogen esta circunstancia y plantean un entramado poético a partir de estas voces. Los vínculos que establece entre mensajes e imágenes ponen de manifiesto una ausencia: algo que no encuentra palabra para ser nombrado pero que se percibe. Las imágenes, plenas de texturas, emanan una profundidad infinita. Sensaciones, olores, un tiempo y una manera de estar, un ritmo. El oído se afina y la piel se abre para recibir el viento que trasporta la trama. Las yemas de los dedos se trasforman en tierra.
Los límites entre fondo y forma se desdibujan: las imágenes son lo que parecen y más y otra cosa. Hablan del instante y del estar, develando la belleza de lo pequeño y cotidiano de estas vidas, incluso en el silencio. Quizá, también, poniendo en evidencia lo difícil que nos resulta acercarnos a esa belleza. En eso radica la virtud de su obra.
Ana Laura Suárez Cassino.

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